Most Significant Change nos recuerda que medir impacto es cuantificar y comprender. Que las historias, cuando se trabajan con rigor metodológico, pueden convertirse en evidencia sólida. Y que escuchar a quienes viven el cambio es una condición para fortalecer la contribución real de las instituciones a su entorno.
En el 2025 enfatizamos la necesidad de alternar metodologías para medir y comprender las contribuciones que realizan la IES en su Vinculación con el Medio, porque una de las tensiones más recurrentes están en cómo demostrar impacto real en contextos complejos, territoriales y relacionales, sin reducir la experiencia a indicadores que muchas veces capturan actividad, pero no transformación.
En ese escenario, el método Most Significant Change emerge como una herramienta especialmente valiosa para comprender qué cambió de verdad, por qué importa y para quién. MSC no nace para reemplazar métricas ni sistemas de seguimiento tradicionales. Su aporte es distinto y complementario:
permite escuchar, ordenar y analizar las percepciones de cambio de los actores involucrados, transformando relatos en evidencia evaluativa útil para la toma de decisiones.
¿Qué es Most Significant Change?
MSC es una metodología cualitativa y participativa de evaluación orientada a identificar cambios significativos a partir de historias reales relatadas por quienes viven o experimentan una intervención. A diferencia de los enfoques que parten desde resultados predeterminados, MSC asume que, en entornos complejos, no todo el cambio puede anticiparse, y que muchas contribuciones relevantes emergen en el proceso.
La pregunta central que guía el método es simple y poderosa:
“En el período reciente, ¿cuál ha sido el cambio más significativo que has observado como resultado de esta iniciativa?”
Para responder, el modelo cuenta con un proceso deliberativo estructurado que permite interpretar los cambios, discutir su valor y aprender de ellos.
Los cuatro pasos del método MSC
1. Definir dimensiones de cambio: ll proceso comienza identificando los grandes ámbitos donde se espera observar transformaciones. En VcM, estos dominios suelen incluir el fortalecimiento de capacidades territoriales, los aprendizajes estudiantiles, la relación institución–entorno o las prácticas de las organizaciones y empresas socias. Son espacios de observación del cambio, no indicadores
2. Recolectar historias de cambio: se invita a actores clave como estudiantes, organizaciones, académicos, contrapartes territoriales, a relatar el cambio que consideran más significativo. Las historias describen qué cambió, cómo ocurrió, por qué es importante y a quién afectó. Aquí, la percepción es la fuente principal de información, debiendo considerar y filtrar los sesgos naturales que puedan contener
3. Seleccionar y explicar: paneles participativos analizan las historias y eligen aquellas que consideran más significativas, explicitando los criterios utilizados. Este paso es el corazón del MSC: al justificar por qué una historia es más relevante que otra, la organización hace visibles sus valores, prioridades y supuestos sobre el impacto.
4. Retroalimentar y aprender Las decisiones y aprendizajes se devuelven a los participantes. Las historias seleccionadas no se archivan: se utilizan para ajustar estrategias, mejorar programas y fortalecer la gestión de la VcM.

El valor estratégico de la percepción es coherente con la lógica de contribución
En evaluación, la percepción suele mirarse con cautela. Sin embargo, en contextos complejos, la percepción informada es una forma legítima de evidencia. MSC no se queda en opiniones aisladas: estructura relatos, documenta criterios, compara miradas y genera aprendizaje colectivo.
No compite con las métricas cuantitativas, más bien las complementa, aportando profundidad, sentido y contexto. Mientras los indicadores responden al “cuánto” y al “cuántos” y "cuándo", MSC responde al “cómo”, al “por qué” y al “para quién”.
MSC dialoga de manera natural con enfoques contemporáneos como la Teoría del Cambio, la evaluación de Contribución y la evaluación adaptativa. Apoya la lógica de construir explicaciones plausibles sobre cómo una intervención contribuyó a determinados cambios y en Vinculación con el Medio, donde los resultados son compartidos, relacionales y territoriales, esta perspectiva resulta especialmente pertinente.
Casos de uso típicos en Vinculación con el Medio
En la práctica, MSC ha demostrado ser especialmente útil para capturar dimensiones del impacto que rara vez aparecen en reportes tradicionales.
Organizaciones sociales socias: permite evidenciar cambios en prácticas, capacidades de gestión, autonomía o toma de decisiones que surgen a partir de la relación con la institución, más allá del cumplimiento de actividades conjuntas
Fortalecimiento de capacidades territoriales: a través de historias, se observan procesos de articulación, generación de redes, liderazgo local y aprendizaje colectivo que no son fácilmente medibles, pero que resultan claves para el desarrollo territorial
Aprendizajes transformadores en estudiantes: el método revela cambios profundos en la mirada, la ética profesional, la comprensión del territorio y la aplicación del conocimiento, aportando evidencia cualitativa robusta a la dimensión formativa de la VcM
Relación instituciónentorno: permite seguir la evolución de la confianza, la colaboración y la pertinencia mutua, mostrando cómo las relaciones pasan de ser instrumentales a estratégicas
Efectos no previstos: uno de los mayores aportes del MSC es hacer visibles impactos no anticipados, tanto positivos como negativos, ofreciendo alertas tempranas y oportunidades de mejora que los indicadores no detectan.
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